Las Palmas, 17 de diciembre de 2018
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Toxina botulinica: BOTOX

 
     
 

La toxina botulínica tipo A es una toxina producida por una bacteria (Clostridium botulinum) que actúa bloqueando la transmisión neuromuscular y neuroglandular. Cuando se emplea en dosis pequeñas, controladas, en músculos o glándulas concretos, el bloqueo que produce no tiene ningún riesgo y se utiliza para suavizar las líneas y arrugas de la expresión, provocadas por la excesiva contractura de los músculos subyacentes, y para el control de la sudoración excesiva, secundaria a hiperhidrosis.

Inicialmente el uso de estas toxinas se dirigió a controlar diversas afeccciones neuromusculares (estrabismo, blefaroespasmo, trismus, distonías musculares cervico-faciales, espasmos, etc) dentro del campo de la neurología, oftalmología, rehabilitación, etc. Con el tiempo y la expericencia y seguridad alcanzadas se abrieron las indicaciones que nos interesan. En España están aprobadas para uso en Dermocosmética: Botox (para la hiperhidrosis) y Vistabel (para la corrección de arrugas de expresión).

La utilización de esta neurotoxina, a la dosis aprobada para su uso, no entraña ningún riesgo grave y la experiencia que se tiene de ella es ya muy grande y prolongada en el tiempo. Además, el bloqueo neuromuscular y/o neuroglandular que produce es siempre reversible y no es definitivo (de ahí que haya que repetir la técnica con cierta frecuencia). Sin embargo, como característica propia de las toxinas se encuentra la capacidad que tiene el organismo para irla neutralizando a medida que se repite su dosis. De ahí que su aplicación no deba ser lo repetida que algunos pacientes desearían. No obstante, hay que señalar que ya se está investigando otras neurotoxinas con acción similar a ésta del tipo A, que pudieran ser empleadas en el futuro en pacientes que han “agotado” la capacidad de respuesta.

La sudoración es un fenómeno fisiológico por el que el cuerpo elimina parte del exceso de calor. Sin embargo, cuando esta función es excesiva (hiperhidrosis) se convierte un verdadero problema, no sólo estético, ya que puede llegar a afectar a la vida cotidiana de una persona. Este exceso de función puede afectar a cualquier parte del cuerpo donde haya glándulas sudoríparas (en todo el), pero solamente zonas concretas son susceptibles de ser tratadas con esta técnica. En concreto, las axilas, las palmas y las plantas. De todas ellas, en donde mejores resultados se obtienen son las axilas.

¿CÓMO SE REALIZA LA TÉCNICA?

En primer lugar señalar que tal como indica la legislación vigente que regula el uso de esta toxina para fines dermocosméticos hay que contar con un personal titulado, adiestrado y realizarse en un centro legalmente aprobado. Nuestro Centro de Dermatología y Cirugía Cutánea cumple dicha normativa.

La toxina botulínica viene preparada en viales para ser utilizada, una vez mezclada con suero fisiológico, de forma inmediata. Es decir no se requiere preparación previa especial. Previo al inicio del tratamiento, el dermtólogo procederá a realizar lo que se denomina un test de Minor, para poder delimitar bien la zona concreta donde más se suda. Consiste en aplicar sobre la zona a tratar (axila, palma o planta) un solucion de odo, sobre la que se espolvorea posteriormente polvo de almidón. Ello provoca un cambio de color, hacia el azul-negro, en las zonas donde mas se suda, lo que permite al dermatólogo ser más preciso en el tratamiento. Esta prueba no produce ningún tipo de molestia.

En disposición semitumbada el dermatólogo irá inyectando pequeñas cantidades del preparado en puntos concretos (sobre puntos marcados previamente con rotulador dermográfico), según la zona a tratar. En cualquier caso siempre se utiliza una dosis muy inferior al margen de seguridad, para evitar cualquier tipo de complicación grave.

El numero de infiltraciones varía, según la zona a tratar. Pero como media general se puede decir que una axila requerirá unas 20-25 microinyecciones, una palma o planta unas 40-45 microinyecciones.Esto supone unas 12-15 micropunciones y el tiempo requerido puede oscilar entre 20 y 30 minutos, en axilas, y de 30-45 minutos en palmas o plantas..

¿ES DOLOROSO?

Como hemos dicho la técnica consiste en aplicar una pequeña cantidad de toxina preparada mediante una pequeña jeringuilla (se utilizan las microjeringuillas de insulina). En las zonas axilares, por lo general, no hace falta dispensar ningún tipo de anestesia. Si hace falta, en algunas personas, se indica la aplicación previa de una crema anestésica.

Sin embargo, en palmas y axilas las microinyecciones multiples que se han de realizar si son molestas y, por ello, para evitar el dolor, se procede a anestesiar la zona, por lo que la técnica se demora en el timepo un poco mas. De todas formas, una vez anestesiada, ya no resulta dolorosa.

¿QUÉ COMPLICACIONES PUEDE ESPERAR?

Si se utilizan las dosis adecuadas y se eligen bien los sitios a inyectar, prácticamente no presenta ninguna complicación. Sin embargo, siempre hay que señalar que la anatomía del cuerpo humano no es siempre la misma en todos los humanos (como si fuera una fotocopia), y puede variar algo de uno a otro. Cuando eso es así, puede ocurrir que el bloqueo que hace la toxina afecte, de forma no deseada, a algún músculo (o ramillete del mismo) próximo al punto de inyección. En esos casos dicho bloqueo “colateral” se manifiesta por alguna relajación de esa musculatura y puede que, por ejemplo, una pequeña pérdida de fuerza en algunos dedos, que habrá que sobrellevar con paciencia hasta que desaparezca el efecto de la toxina. No obstante, conviene recordar que esto es transitorio y muy esporádico, cuando la técnica se realiza por personal especializado y adiestrado.

Algunas otras molestias leves que pueden aparecer son: enrojecimieto en la zona de inyección, pequeño hinchazón de la zona inyectada, o dolor de cabeza. Todos ellos son menores y transitorios.

¿CUÁNDO SE APRECIA LA MEJORÍA?

Tras las inyecciones de la toxina no se aprecia el efecto conseguido sino hasta pasado un tiempo. Aunque el efecto puede varias según las distintas zonas y cada persona, por lo general se empezará a notar pasados 2-3 dias, siendo máximo el efecto entre los 7 y 10 dias. En ese momento se suele hacer una revisión por parte del dermatólogo.

¿CADA CUANDO SE REPITE LA TECNICA?

Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta dos factores distintos: no, el técnico y, otro, el personal. Atendiendo al primero hay que recordar que el bloqueo que hace la toxina no es definitivo (ni se pretende, siendo una de las ventajas de esta técnica precisamente el que es reversible), y su acción se agota pasados, por lo general pasados 8-12 meses. A partir de entonces se puede repetir.

En el caso del tratamiento de la hiperhidrosis palmar, se suele realizar, por lo general, primeramente, una sola palma (la de la mano dominante) dejando para los 3 meses posteriores la otra palma. La repetición en cada uno de ellas se ajustará al tiempo en que tarde

Respecto al factor personal dependerá, lógicamente, del interés de la persona en repetir, pasada la primera experiencia, sus posibilidades económicas, interés estético, etc.

 

 
     
 

Indicaciones de BOTOX

 
     
 
  • Hiperhidrosis axilar
  • Hiperhidrosis palmar/plantar
 
 
  www.dermacanaria.com